29 mayo, 2015

Crumble de albaricoque y pistachos


Hace unos días que volví de Italia. Fue un viaje un poco improvisado, pero dijimos "ahora o vete a saber!!", así que decidimos ir a visitar a la familia y amigos que siempre está muy bien! Es divertido cambiar un poco de rutina, te da esa especie de emoción controlada y algo de espectativa por ver qué de nuevo vas a encontrar. Siempre hay novedades, pero también ves... Que hay cosas que nunca cambian!!

Me gusta viajar y darme cuenta de este tipo de cosas... De las diferencias y las similitudes que hay en las maneras de hacer, de pensar, de trabajar, de divertirse y sobre todo de comer!!! ¿Pero sabes que es lo que más disfruto cuando voy a un país diferente? Hacer la compra!! Me puedo tirar horas... Mis sentidos se ponen a trabajar a mil revoluciones, intentando asimilar toda la nueva información que mi cerebro está recibiendo. Quiero verlo todo!! Y probarlo todo!! Aunque claro... Esto último es más complicado. Pero poco a poco, se va intentando.

La cocina italiana no es sólo pasta y pizza (afortunadamente) y esta vez, mi reto por no comer harina de trigo durante mi semana en Italia, ha tenido un éxito inesperado. Tengo que reconocer que en Italia, la variedad en casi todo, es su punto fuerte. Ir a comprar fruta y verdura a cualquier supermercado es como el paraíso de los juguetes para un niño. Tres o cuatro tipos de calabacín, que si el normal (para nosotros), pequeñitos (para hacer encurtidos), con la flor del calabacín (muy típico de Italia), los redonditos (para hacerlo relleno) y podría seguir con otras verduras!

Cuando voy a Italia, otra de mis visitas obligadas son un par de librerías que ya tengo localizadas en Vicenza. Esta vez me ha llamado mucho la atención la de libros dedicados al cambio de hábitos saludables respecto a lo que comemos. Mucho más de los que veo por aquí... No te voy a engañar, algunos libros me he traído de Italia, pero menos de los que me gustaría! Creo que aquí, aunque muchos ya estamos mentalizados, es cierto que a la hora de hacer la compra o de salir fuera a comer, aún vamos un pasito para atrás. Pero poco a poco.

Aprovechando esta época en que la frutería empieza a tener un poco más de color y de variedad (incluso en nuestro país!), te traigo una receta llena de color, sabrosa y además (como no) saludable.




Sin huevo, sin azúcar refinado y sin harina de trigo. No está mal no?

Necesitarás para la base:

  • 1 kg de albaricoques, cuanto más maduritos mejor
  • 1 vaina de vainilla
  • 1 cucharadita de canela (a gusto)
  • 2 o 3 cucharadas de miel ecológica
Para el crumble:

  • 175gr de harina de espelta integral
  • 175 gr de mantequilla cortada a daditos 
  • 125 gr de copos de avena integrales
  • 150 gr de azúcar de caña sin refinar
  • 55 gr de pistachos triturados finamente
  • 55 gr de almendra molida
  • Para decorar: pistachos triturados gruesamente (a gusto)
Ok, ahora que tenemos todos los ingredientes, empecemos por los albaricoques:

  1. Lava y corta los albaricoques por la mitad, quitándoles el hueso.
  2. Ponlos en una olla con 50 ml de agua.
  3. Añade la vaina de vainilla, la canela y la miel y remueve un poco.
  4. Tapa la olla y déjalo a fuego medio durante unos 10-15 minutos o hasta que el albaricoque se haya reblandecido un poco, pero que no se deshaga.
  5. Utiliza un molde o bandeja cuadrado de unos 25 cm aproximadamente de cada lado y pon los albaricoques distribuidos por el fondo de la bandeja, incluido el jugo de los albaricoques.



Reservamos la fuente de albaricoques y vamos con el crumble:


  • Precalienta el horno a 180ºC
  • En un bol grande pon la harina integral de espelta y encima los cubitos de mantequilla.
  • Hacemos un arenado, que sería integrar la mantequilla a la harina poco a poco, sin estrujarla demasiado, dejando pasar la harina entre los dedos, haciendo que quede un efecto de arena mojada.
  • Una vez integrada la mantequilla, echamos al bol el resto de ingredientes: azúcar, pistacho, copos de avena y almendra. Volvemos a "arenar" hasta que se integren vien el resto de ingredientes.
  • Su aspecto debería ser éste:

  •  Cubriremos con este delicioso crumble la fuente de los albaricoques. Debería tener 1-1,5 centímetro y medio de grosor.
  • Pon la fuente en el horno y déjalo hornear durante unos 50-60 minutos. Verás que el jarabe del albaricoque empezará a sobresalirse por el crumble tostadito, eso es bueno ;)
  • Cuando este listo, espolvorea un poco de pistachos troceados sobre el crumble para darle color y listo!



Qué pinta por Dios!!! Menos mal que lo puedo repartir, porque es fácil de comer... No se si me explico!! Vamos que empiezas y no paras!!!

Una sugerencia de presentación es que lo sirváis templadito, recien hecho no,  porque quema mucho! Y lo acompañes con una bola de helado de vainilla, pero si no quieres añadirle mucho azúcar, puedes hacer como yo. Mezcla partes iguales de queso crema con un yogurt natural y échale una pizquita de stevia... Riquísimo!!



Qué os ha parecido hoy??? Bien!? Muy bien!?? Pues yo que me alegro!!! Espero que os guste o probéis hacerla, porque está realmente buena!! La combinación tierna y jugosa del albaricoque templadito con el crumble crujiente y sabroso, es una pasada! Y si le añades un punto de cremosidad fresquito... Ya ni te cuento!!

Que lo disfrutéis y mucho!!!

Hasta pronto!



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