04 febrero, 2014

Día mundial contra el Cáncer


No lo pienso todos los días, pero hoy, día mundial contra el cáncer, no he podido evitar echar la vista atrás. Y pienso... En aquellos días de lucha, de sacrificio, de dolor, de impotencia, de amor incondicional, de espera interminable, de incertidumbre, de alivio, de esperanza... De todas esas emociones, que tantos años después, siguen ahí, en algún lugar de mi conciencia, y que me han hecho ser la mujer que soy. Evidentemente, todos nos encontramos con muchas "piedras" en nuestra vida que requieren de mayor o menor sacrificio para despejarlas de nuestro camino, pero son precisamente esas "piedras" y el esfuerzo que hacemos por sortearlas, lo que nos hacen ser lo que somos hoy en día.  El cáncer fue una piedra pesada en mi camino, pero tuve la gran suerte de lograr superarlo.




Desde muy pequeña fui muy consciente de lo importante que es tener una buena alimentación para gozar de buena salud. Mi madre, ya de antes, le gustaba mucho el mundo de la nutrición y se interesaba mucho por mantener y hacernos mantener a toda la familia, una dieta equilibrada, así que imagínate "después de". Cuando me diagnosticarón cáncer, tenía apenas catorce años. Así que mi madre leía y leía y leía y se mantenía informada al máximo para saber que debo comer o no comer, para evitar un mal mayor y hacerme recuperar las máximas defensas posibles. Lo cierto es que durante un tiempo llevé una dieta macrobiótica: nada de carne, nada de huevos, ni lácteos derivados del animal. No aguanté mucho he de decir. Estaba ya lo suficiente molesta con el mundo, como para que encima me quitaran el placer de comer "normalmente". 

Dicen que quien peor lo pasa en una enfermedad como esta, es la familia. Y yo... Estoy de acuerdo. Recuerdo a mi madre... Porque en plena "edad del pavo", rabiosa por lo que me estaba pasando y con el "cóctel de veneno" que llevaba corriendo por mis venas, quería que el tiempo pasara volando, encerrarme en mi habitación y salir cuando ya me hubiera curado. Pero evidentemente, no me lo permití. Ni mi madre tampoco. La quiero por muchas cosas, pero cuando la recuerdo en aquellos tiempos... Uff... Sólo puedo decir que siento mucha gratitud y se me encoje el corazón. Me siento en deuda eterna con ella.

Muchos enfermos de cáncer se preguntan: "¿Por qué a mí? ¿Y por qué sucede?" Aún hoy es difícil encontrar respuesta a estas preguntas, pero sí hay algo que podemos hacer a partir de ya. Los estudios de hoy en día dicen que más de un tercio de los casos de cáncer se puede prevenir. ¿Cómo? El cambio radica en nuestro estilo de vida. Así que la prevención del cáncer es la clave. Pequeños cambios sencillos en nuestras costumbres pueden generar un impacto muy positivo en nuestra salud. Y no sólo hablo de comer, si no también de pensar y de actuar con lo que nos rodea. Vamos, que un pensamiento positivo en la vida puede ahorrarnos muchas visitas médicas, además de darnos la energía mental necesaria para luchar cada día con lo que hay ahí fuera.

Así que...



Y con cuidarse mucho digo, comer más probióticos (yogures con bífidus, pero ya hablaré más adelante de ello...), comer más setas (ya os explicaré por qué), más especias, más semillas de lino, más té verde, frutos del bosque, y por qué no, más chocolate!! Y muchos alimentos más que nos ayudan a prevenir esta enfermedad y muchas otras. Porque si somos lo que comemos... Comamos bien, no? Así que ya os iré introduciendo algunas recetas y consejos culinarios para mantener a ralla nuestro organismo.

Sé que no es fácil, sobre todo, si estás leyendo estas líneas y estás intentando sortear esta "gran piedra" en el camino. Desde aquí todo mi apoyo y fuerzas para empujar esa "piedra" que se ha interpuesto en tu camino. No estas solo o sola. Deja que la família te ayude a empujar. Todos juntos, la lucha será más fácil.

P.D. Esta vez, veinte años después, te haré un poco más de caso mamá... Me cuidaré mucho más!  Te lo debo.

Gracias por existir...







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