01 septiembre, 2013

Galleteando

Dentro de poco me mudo. Qué pereza... Pero aunque parezca mentira, lo que me preocupa no es la mudanza, si no que me mudo de horno!! Y es que conocer a tu propio horno te puede llevar más o menos tiempo, pero sobre todo, unos cuantos desastres culinarios... El nuevo horno en cuestión es de gas. Sí, un desastre. Para hacer un buen asado al horno, dicen que va muy bien... Pero no es mi caso. Dicen de los hornos de gas que son muy potentes y un pelín descontrolados, así que lo tenía que comprobar por mi misma...





Hoy domingo, decidimos pasar el día en casa de la yaya. Mi yaya encantada de la vida y yo, evidentemente también. Su compañía es para mí como una recarga de pilas... Y ese sentimiento es mútuo. Pero además de recargar las pilas del corazón y dejarme cuidar un poquito por la yaya, decidí ponerme manos a la obra y probar su horno de gas. Sé que a ella le gusta verme en "acción", así que vamos a divertirnos un poco! A ella le salen unos bizcochos de vicio, así que no debería ser tan complicado. El problema de los hornos de gas, o al menos de la mayoría, es que sólo hornean por arriba o por abajo, no a la vez. Eso ya es un gran problema. Además, el calor es fuego y por lo tanto, produce un calor más fuerte en el interior... Así que como sabía a ciencia cierta que los bizcochos sí que salían, quería probar haciendo galletas. Así que manos a la obra.



Primero de todo, había que hacer las galletas y para ello utilicé la receta "definitiva" de galletas para decorar de La cocina de Carolina. Es estupenda y es la que utilizo últimamente, sobre todo porque es ideal si lo que quieres hacer después es decorarlas, ya que quedan muy lisitas y además están deliciosas.

Primer round. Galletas casi quemadas por debajo y blanquísimas por arriba. Eso sí, estaban hechas y después se comieron igual... Así que en cierto punto, paso la prueba. Para mí, no.

Segundo round. Pongo la bandeja lo más arriba posible dentro del horno. Misma temperatura (165ºC-170ºC, en horno normal 170ºC) y... Perfectas!!! Eso sí, a los 12 minutos tuve que bajar un nivel la bandeja y cambiar el calor de abajo a arriba, para que cogieran un ligero color.

Conclusión: Si me dedico a hacer galletas... Mejor que me compre un horno eléctrico o de aire!! Acepto sugerencias...

Eso sí! Una vez hecha las galletas y mientras unos aprovechaban la sobremesa para cerrar los ojos y desconectar del mundo durante un buen rato... Yo aproveché para improvisar una glasa y practicar un poco con las galletas que había horneado anteriormente. No pude hacer gran cosa, ya que no tenía colorantes, ni los ingredientes adecuados. Pero con un poco de clara de huevo, mucho azúcar glas y unas gotas de limón, puedes hacer milagros. Bueno, milagros no, pero una glasa aceptable sí. En La cocina de Carolina, tambíen encontraréis muy bien explicado cómo hacer una glasa real como Dios manda y ir haciendo diferentes texturas según para que la quieras utilizar.



Así que este ha sido mi domingo, hornear, glasear y merendar!! Haciendo felices a las personas que quiero.

Por cierto Carolina, gracias a tí, he tenido un domingo muy galletero!! Jajajajaja!

Y ahora... Ha empezar la semana con energía!!


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